EL ALMA DE LATINA

In memoriam

Archivo Latina Stereo.

Elmer Vergara era un hombre serio, de convicciones claras que defendía con ímpetu. Le gustaba la salsa para bailar y escuchar. Y como también era un hombre de radio le gustaba la salsa para difundir. Quizás en el fondo de su corazón obstinado creía que la música era una oportunidad para cambiar el mundo, o al menos para mejorar la actitud frente al mundo. Por eso siempre pensaba en la gente, en los momentos de la gente. “¿Vos te imaginás uno ir en el bus a la una, a las seis de la tarde y escuchar esto?”, se le oyó decir tantas veces como una señal de que estaba pensando en las rutinas de los potenciales oyentes de Latina. Así, apelando a su conocimiento extenso de la salsa y a su capacidad de ponerse en el lugar de otros y de leer la ciudad y sus ritmos, fue que diseñó y estableció el estilo de la emisora, sus programas y el tono con los que todavía hoy les habla a sus seguidores.

Elmer murió en 2015, cuando Latina conmemoraba treinta años al aire y él recién había sobrepasado sus cincuenta. Trabajó en la emisora desde sus primeros días, marcó la pauta, creó programas y llegó cada vez con mayor acierto a más y más público. Cuando se refieren a él, sus compañeros más antiguos solo tienen palabras de reconocimiento: “Todo esto se lo debemos a él”, “Es el que condujo todo, el Cristóbal Colón, de él salió el sentido y el estilo de la emisora”, “El alma de la salsa para Latina Stereo”.

Creó los programas Sentimiento Latino, Notimúsica, Canal Salsero, Salsaludando, Sabor Latino, Ritmo Cubano y Domingo Latino. También dio vida a una propuesta que llevaba la emisora a las calles, la gente inscribía su cuadra, su esquina, su barrio y Latina iba cada sábado y hacía Fiesta en el barrio. Sacar la emisora de la cabina fue parte de su visión, las Salsavías que se hicieron en San Juan y Manrique fueron idea suya, al igual que el Club de amigos de la salsa y las visitas a Bellavista.

El estilo de locución de Jairo Luis también se le adjudica a Elmer, con quien ensayó semanas en busca de un tono, de una forma de hacer los salsaludos. Hasta que un día llamaron unos obreros a pedir un tema y enlistaron el combo, con nombres y apodos, que había reunido allí. Jairo Luis volvió al aire sin olvidar el ritmo que le había contagiado el oyente y lanzó el salsaludo. Elmer lo escuchó y le dijo: “¡Esa es, dale por ahí, esa es!”.

Lo suyo era la salsa pesada, y era radical con eso, pero tuvo la capacidad de saber que por la emisora también tenían que rodar otros ritmos como el latin jazz, el bolero, el son cubano. Elmer no era, como se dice, perita en dulce, al contrario, tenía un carácter fuerte que apenas matizaba con su manera de saludarlos a todos: “Qué hubo, socio”. Por eso le decían el Socio, aunque nada tuviera que ver con las acciones de Latina.

Su conocimiento de la radio fue empírico, sus estudios se basaban en poner a rodar la música y sentirla. A Latina llegó después de trabajar como DJ en un bar en el parque del Poblado y allí se quedó, solo se ausentó alguna vez pero volvió a los seis meses. La falta que hizo, recuerdan algunos. Seguramente Elmer también extrañó ese lugar en el que puso a prueba y en marcha su ingenio y lo marcó para siempre.