Reseña por: Diego Aranda
La sinfonía salsera de Markolino Dimond y Frankie Dante
En 1975, la salsa neoyorquina alcanzó niveles inusitados y produjo álbumes que dejaron huella imborrable. Uno de estos momentos clave lo protagonizó la aparición del LP Beethoven’s V, firmado por Markolino Dimond junto a Frankie Dante, bajo el sello Cotique Records. Era el regreso de dos espíritus sin reglas: el pianista genio de temperamento incendiario y el cantante díscolo y temperamento bohemio. A ellos se agregaba, como invitado especial, Chivirico Dávila, el maestro de la voz fina, que añadió la dosis de elegancia al afortunado caos creativo del dúo.
Sonata en clave mayor
Lejos de limitarse a un álbum de salsa convencional, Beethoven’s V fue un experimento sonoro. Dimond, pianista prodigioso y arreglista de intuición jazzística, diseñó una orquesta que parecía tocar entre el humo y la madrugada. Desde los primeros compases de “Sabrosón”, el piano se impone como columna vertebral del proyecto: percusivo, melódico, y a ratos burlón.
El disco fue grabado en Good Vibrations Sound Studios, en Nueva York, en dos sesiones diferentes, señaladas con asteriscos en la contraportada del LP. En ellas participaron músicos de gran relevancia en el contexto latino y no latino como: Nicky Marrero, Frankie Malabé, Eddie “Guagua” Rivera, Randy Brecker, Lou Soloff, Barry Rogers, Renaldo Jorge y Louis Kahn, entre otros. Los coros fueron integrados por Yayo El Indio, Pete “Conde” Rodríguez e Ismael Quintana.
Cada sesión tuvo su propia tesitura: la primera (marcada con *) suena más ruda, casi callejera; la segunda (**) es más pulida, con arreglos más densos y un sonido de metales más brillante.
La portada como manifiesto
El arte de la carátula, fotografiado por Lee Marshall y diseñado por Ron Levine, se ha vuelto icónico: Markolino aparece vestido como un Beethoven tropical, con levita y gesto solemne, mientras Frankie Dante luce zapatillas blancas y una capa negra, casi un anti-héroe de la salsa. Detrás del humor visual se esconde una declaración de principios: la música caribeña no tiene nada que envidiar a las demás expresiones musicales.
Los productores de esta aventura ilustrada como clásica y que constituye un trabajo clásico en sí, ante el universo salsero, fueron Larry Harlow, Jerry Masucci y Johnny Pacheco, mecenas aún más temerarios de una obra colosal como esta.
Locura ó genialidad, he ahí la cuestión
El álbum abre con “Sabrosón”, donde Chivirico Dávila asume la voz principal. Su fraseo elegante contrasta con la percusión contundente de Nicky Marrero y el piano de Markolino que cabalga sobre la base del montuno. Un tema que es más caliente que el diablo y en el frío es calientico.
Le sigue el guaguancó “Los Rumberos”, en la voz de Frankie Dante, suerte de descarga callejera que desde un comienzo rompe el silencio con su poderío de esquina y tambor. En “Ahora Sí”, la voz de chibirico se refiere al sabor grueso que imprime el bajo de Guagua Rivera, gritando sin temores, ¡Gordo!. El piano de Markolino abre con elegancia palpable y los vientos se asoman al jazz para recoger algo de esencia apropiada para el momento en que llega Randy Brecker con su trompeta para un prolongado y estremecedor solo.
Markolino, ahora, toca como Beethoven. La quinta sinfonía adquiere carácter callejero y sin conceder más tributos se lanza a la par de la guitarra o tres cubano que va al unísono (y que nos atrevemos a creer que es interpretada por Barry Rogers, ya que es el único de toda la plantilla que ejecutaba a sus anchas este instrumento) “El Quinto de Beethoven”, es una obra maestra inconclusa que resulta de un intro jocoso y termina siendo el que da el nombre al disco en clave de salsa dura.
En “Maraquero”, la orquesta se vuelca sobre el montuno-cha, con un solo de piano típico del “diamante” y los pregones de Frankie Dante complementan el viaje; “Yo No Tengo Amigo”, arreglada por Marty Sheller, muestra una postura existencial en la voz de Chivirico. ‘Tanto tienes tanto vales’.
“Camarones” tiene connotaciones gastronómicas, en contraposición al viejo adagio del camarón que se duerme. Un mágico solo de piano de Markolino hace de un tema sencillo una obra de arte. “Por Qué Adoré”, es la contribución autoral de Tite Curet Alonso, quien cierra con un serpenteante y curvilíneo recorrido por la temática ex-amorosa.
Uno de los músicos en ambas sesiones de grabación fue Frankie Malabé, quien es el salsero del mes de este noviembre de 2025. Eddie ‘Guagua’ Rivera, también estuvo en las dos sesiones de este disco y casualmente, fue nuestro Salsero del Mes de septiembre del mismo año.
El ropaje clásico
El fotógrafo Lee Marshall fue el artífice de la reconocida carátula de este monumental trabajo. Se empleó una sesión fotográfica realizada en Nueva York, complementada en complicidad estilística por el diseño de Ron Levine en arte y tipografía. El concepto parte del nombre del tema “El Quinto de Beethoven”. Markolino Dimond luce personificado de forma estilizada como una figura del período clásico (siglo XVIII/XIX) vistiendo traje de la época, mientras que Frankie Dante aparece con una capa negra y calzado de tenis blancos, lo que se interpreta como una provocación visual y simbólica entendida desde el rechazo al clasismo, que no al clasicismo. Por otro lado, la Sinfonía n.º 5 en do menor, Opus. 67, fue también conocida como Sinfonía del destino, que en alemán se traduce como Schicksalssinfonie… ¿Salssinfonie? A lo mejor, este era su destino.
Temas:
Lado A
- Sabrosón (**) – Voz: Chivirico Dávila
- Los Rumberos (*) – Voz: Frankie Dante
- Ahora Sí (**) – Voz: Frankie Dante
- El Quinto de Beethoven (*) – Voz: Frankie Dante
Lado B
- Maraquero (*) – Voz: Frankie Dante
- Yo No Tengo Amigo (**) – Voz: Frankie Dante
- Camarones (*) – Voz: Frankie Dante
- Por Qué Adoré (**) – Voz: Frankie Dante / Chivirico Dávila
(*) Primera sesión | (**) Segunda sesión - Piano, arreglos: Markolino Dimond
- Congas: Frankie Malabé
- Bongó: Nicky Marrero (*), Pablito Rosario (**)
- Timbales: Mike Colazzo: (*), Nicky Marrero (**)
- Bajo: Eddie “Guagua” Rivera
- Trombones: Louis Kahn, Renaldo Jorge (*), Barry Rogers (**)
- Trompetas: Randy Brecker (*), Lou Soloff (**)
- Maracas: Junior Vázquez
- Coros: Yayo El Indio, Pete “Conde” Rodríguez, Ismael Quintana
- Voces principales: Frankie Dante, Chivirico Dávila (invitado)